Reflexión sobre el Evangelio del domingo
Eres bienvenido tal como eres, pero no puedes quedarte igual. En el Evangelio de Mateo, Jesús nos habla de una fiesta de bodas a la que todos están invitados. Cuando los primeros invitados no quieren ir, la invitación llega a todos: «Inviten a todos los que encuentren». Buenos y malos son recibidos.
Este es el corazón de la gracia de Dios: eres bienvenido tal como eres. No tienes que ser perfecto para acercarte a Dios. Trae tus alegrías, tus heridas, tus problemas y tus esperanzas. La mesa está preparada para ti. Pero el Evangelio también nos recuerda algo importante: cuando encontramos de verdad el amor de Dios, no podemos seguir siendo los mismos. El vestido de fiesta nos recuerda que la gracia de Dios no solo nos recibe; también nos cambia. Cuando de verdad encontramos a Jesús, algo empieza a cambiar en nuestro corazón. Aprendemos a perdonar. Dejamos atrás el rencor. Nos volvemos más comprensivos, generosos, humildes y amorosos. Eres bienvenido tal como eres, pero no puedes quedarte igual. Eso es lo que pasa cuando de verdad cruzamos nuestra mirada con Jesús, el Amor de nuestra vida. Su mirada llega a nuestro corazón y su amor nos invita a ser una persona nueva. Cada Eucaristía es una invitación: «Ven a la fiesta». Ven tal como eres. Ven con el corazón abierto. Y deja que el amor de Jesús te transforme. P. Lijoy Jose, OFM Cap. |
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