El sábado 4 de julio
No habrá confesiones
ni misas de las 5:00 p. m. o de las 7:00 p. m.
debido a la feria y al espectáculo de fuegos artificiales del 4 de julio.
La tienda de artículos religiosos Tambien estará cerrada.
Si tiene alguna pregunta, por favor llame a la oficina parroquial.

Reflexión sobre el Evangelio del domingo
Mientras nuestra nación comienza a celebrar el 250.º aniversario de los Estados Unidos, damos gracias a Dios por el don de la libertad, por los sacrificios de quienes construyeron y defendieron este país, y por los ideales perdurables de libertad, justicia y dignidad humana. Al mismo tiempo, el Evangelio nos recuerda que toda nación es más fuerte cuando su pueblo pone su confianza en Dios. Es especialmente significativo recordar que la Iglesia Católica en los Estados Unidos ha consagrado nuestra nación al Sagrado Corazón de Jesús, encomendando a nuestro pueblo a su amor y misericordia infinitos. En el Corazón de Cristo encontramos la fuente de la verdadera sanación, la unidad y la esperanza.
Jesús nos invita: «Vengan a mí todos los que están fatigados y agobiados, y yo les daré descanso.» Él nos revela que la sabiduría de Dios no se concede a los orgullosos ni a quienes confían únicamente en sus propias fuerzas, sino a quienes tienen un corazón humilde, confiado y abierto a su gracia. La verdadera libertad es mucho más que la independencia política; es la libertad que nace de conocer a Cristo, quien nos libera del miedo, del pecado y de la desesperanza. Nuestro país enfrenta numerosos desafíos y divisiones. La paz y la unidad duraderas no vendrán solamente del esfuerzo humano, sino de corazones transformados por el Corazón manso y humilde de Jesús. Al celebrar la historia y el legado de nuestra nación, renovemos también nuestra consagración al Sagrado Corazón viviendo como discípulos fieles que llevan la compasión, la justicia y la esperanza de Cristo a nuestras familias, nuestras comunidades y nuestra nación. Que Dios continúe bendiciendo a los Estados Unidos de América. Por la intercesión de la Santísima Virgen María, bajo la advocación de la Inmaculada Concepción, Patrona de nuestra nación, y bajo la amorosa protección del Sagrado Corazón de Jesús, que nuestro país crezca cada día en la fe, la esperanza, la caridad y la paz. P. Lijoy Jose, OFM Cap. |





























