Reflexión sobre el Evangelio del domingo
El Camino en Medio de Nuestras Dudas «Señor, no sabemos a dónde vas; ¿cómo podemos conocer el camino?» Hay algo profundamente humano en la pregunta de Tomás. Nace de un lugar que todos conocemos bien: un lugar de incertidumbre, confusión e incluso miedo. En distintos momentos de nuestra vida, nos encontramos haciendo la misma pregunta: ¿A dónde voy? ¿Cuál es el camino a seguir? La fragilidad humana es parte de nuestro camino. No siempre tenemos respuestas claras. La vida trae momentos de ruptura: la pérdida de un ser querido, una relación quebrantada, una enfermedad grave o pruebas inesperadas. En esos momentos, es natural cuestionar, dudar e incluso luchar con Dios. Pero Tomás nos enseña algo importante: lleva su duda directamente a Jesús. No la esconde. No se aleja. Pregunta con sinceridad. Y Jesús responde no con un mapa ni con instrucciones, sino con Él mismo: La fe no significa tener todo resuelto. Significa confiar en Aquel que sí lo tiene. Significa abandonarse a una sabiduría más alta, incluso cuando el camino no está claro. Cuando no podemos ver el camino, estamos invitados a caminar con Aquel que es el Camino. En nuestros momentos de duda, no tengamos miedo. Seamos sinceros, como Tomás. Llevemos nuestras preguntas a Cristo. Porque en Él no solo encontramos respuestas, sino también dirección, sentido y vida. P. Lijoy Jose, OFM Cap. |





























