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USCCB Lecturas diarias de misa
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Lunes a Viernes - Capilla del Santísimo Sacramento
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Mensaje semanal
En este Domingo de la Divina Misericordia, la Iglesia nos invita suavemente no solo a reflexionar sobre la misericordia de Dios, sino a recibirla, celebrarla y vivirla de manera personal. Dondequiera que te encuentres hoy—fuerte en la fe, cargando con dificultades o simplemente buscando—sabe que la misericordia de Dios ya está saliendo a tu encuentro. La misericordia no es solo algo de lo que hablamos; es algo que experimentamos. Comenzamos la celebración eucarística con un sencillo clamor del corazón: “Señor, ten piedad.” Y de inmediato, se nos asegura que Dios perdona, sana y nos conduce a una vida nueva. En el Sacramento de la Reconciliación, encontramos al Padre que corre a abrazarnos, sin importar cuán lejos nos hayamos alejado. No hay pecado más grande que su misericordia, ni herida que Él no pueda sanar. Cada uno de nosotros está llamado a reflejar y compartir la misericordia de Dios—en nuestras familias, en nuestra parroquia y en nuestra vida diaria. A menudo, esto toma formas sencillas: una palabra amable, un corazón que escucha, un gesto paciente, una disposición para perdonar. Estos pequeños actos llevan una gran gracia. Hacen visible el amor de Dios, permitiendo que su misericordia fluya a través de nosotros. Sabemos que muchos a nuestro alrededor llevan luchas ocultas, dolor, soledad, miedo o decepción. Como seguidores de Cristo, estamos invitados a darnos cuenta, a cuidar y a responder con compasión. La misericordia no es una idea; es el amor en acción. Restaura la dignidad, trae esperanza y recuerda a los demás que no están solos. Así que hoy, abramos nuestro corazón con confianza. No tengas miedo de venir al Señor tal como eres. Nadie está fuera de su misericordia. Ningún pecado es más grande que su amor. Deja que Él te encuentre, te perdone y te renueve. Y luego sal con esa misma misericordia en tu corazón, para que, a través de tu vida, otros puedan experimentar la ternura y la compasión de Dios. Jesús, en Ti confío. P. Lijoy Jose, OFM Cap. |



























