¡Bienvenido!
Usted es el visitante número La Misión fue fundada el 17 de septiembre en el año 1804 por el Padre Estevan Tapis, en honor de Santa Inés, una martír cristiana del siglo cuatro. Los americanos usó la pronuciación española, pero letrearon el nombre del río y del ciudad como »Santa Ynez.«
La Misión, que tiene una vista bella del valle del río de Santa Ynez y las sierras de Santa Ynez y San Rafael, todavía tiene un papel central en la vida espiritual y social del valle, como una parroquia actual con más que 1500 feligreses. Los frailes Capuchinos sierven en la parroquia. Como cualquier parroquia, en la Misión tenemos misas, y celebramos los sacramentos de bautizo, confirmación, matrimonio, etc. Hay clases de catecismo y grupos para los jovenes y adultos de la parroquia.
La Misión también es un lugar de actividades de la comunidad. Cada año tenemos nuestra »Fiesta« (que ayuda recaudar fondos para la restauración de la Misión) y también la visita del grupo ecuestre »Los Rancheros Visitadores.« La comunidad también usa las facilidades de la Misión para actividades públicas como desfiles.
Tratamos también compartir de los tesoros históricos de »la Misión de los pasos.« El museo de la misión tiene unacolección famosa de pinturas, estatuas, vestimentas, manuscritos, etc.
Recibamos a visitantes con un gran bienvenido. Se puede visitar el museo y escuchar una explicación grabada (ahora sólo en inglés). Visitantes pueden caminar por el museo, el jardín de la misión y la iglesia (si no hay misa). Ahí se puede imaginar la vida de los padres misioneros y los indios, y enfrentar una historia vivente. Es muy bonito pasar tiempo acá, en la Misión que se llama »la jolla escondida de la misiones.«
Este imágen de Santa Inés, hecho en el siglo dieciocho, se localiza sobre el altar principal del templo. |
El jóven romano se enojó en descubrir el propósito de la muchacha, y ordenó que se llevara a un templo pagano como una prostituta sagrada. Los soldados la quitaron la ropa, pero, según la cuenta, su pelo creció en la noche para cubrir su desnudez y proteger su pureza. El joven, al verla, se puso ciego, pero Inés rezó por el y recibió de nuevo la vista. Al ver esto, la gente creyó que era una bruja, y la llevó para quemarla. El Señor la protegió en esta también, porque la lluvia extinguió el fuego.
Al fin, en el año 304, los romanos la decapitaron a Inés. Ella inmediatamente fue venerada como santa, y fue una de los martires más populares y honrados de los tiempos romanos. Santa Inés todavia es patrona especial de la pureza corporal y la castidad. |